martes, 20 de julio de 2010

Reflexiones de mi muerte




Ni subido a esta escalera conseguiría volver a besarte.
-¡A tu ausencia subiré al torreón de la enajenación!
Añoranza de desamparo. Lánguida mi vida sin ti, ¿para que resistir? Tiembla la escalera, igual que en mi interior, la determinación para afrontar tu ausencia. La pesadumbre de tu recuerdo reverbera cada vez que la mundología de mis pasos afronta tan terrible marcha. No me impresiona la idea de exhibirme al alba en la sección de sucesos de un periódico. Sólo, el haberte perdido. Enfermo y desahuciado, afianzo pertinaz la soga que me ajusticiará.
-¡Déjame! Que se marche todo con tu muerte, tu amor y mi conciencia.
Contemplo mi último trance. Presencio el abismo de verdad y desconsuelo. Resignado, me precipito al abismo.
-¡Por fin! mí anhelado sosiego, mi anhelado descanso.

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